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Migrantes longitudinales

En general cuando se habla de la migración de las aves, se piensa en movimientos latitudinales – entre el norte y el sur. Pero en la selva Atlántica hemos descubierto que hay varias especies que migran de forma longitudinal, o sea de este a oeste y viceversa. Estas aves anidan en primavera y verano en el este de la selva Atlántica, en las montañas de Brasil, y luego en otoño migran hacia el oeste,  pasando el otoño e invierno en sectores de menor altitud en Paraguay y Argentina. En nuestros trabajos, hemos propuesto llamar a este tipo de migración, ni siquiera sospechado hasta hace muy poco tiempo, como “Sistema Migratorio Longitudinal de la Selva Atlántica del Sur”. Las especies que realizan migraciones longitudinales de este tipo incluirían a la viudita coluda (Muscipipra vetula), la tesourinha o tesorito (Phibalura flavirostris), el tangará cabeza celeste (Euphonia cyanocephala), y el picaflor negro (Florisuga fusca).

Estas especies entonces son visitantes invernales que no anidan en Argentina o Paraguay. Todas son endémicas de la selva Atlántica. Esto significa que viven y dependen esencialmente en las selvas del sudeste de Brasil, la provincia de Misiones en Argentina y el este de Paraguay. Su conservación se vuelve más compleja debido a que migran por una zona de Brasil que ha sufrido una muy alta tasa de desmonte.

Otra característica de estas especies, es que sus poblaciones parecen no migrar totalmente: mientras algunos individuos quedan cerca del área de cría, otros migrarían altitudinalmente descendiendo a menor altura en invierno y otros migrarían cientos de kilómetros de este a oeste bajando también en altura. Aún no sabemos con exactitud de que area de cría vienen los individuos que llegan a Argentina y Paraguay en invierno: sabemos que vienen de algún sector en el este de la selva Atlántica de Brasil, pero su origen preciso todavía es un misterio.


Viudita coluda (Muscipipra vetula)

La viudita coluda es una especie rara o poco común en Argentina y Paraguay, siendo algo más frecuente de observar en algunos lugares de Brasil. Pertenece a la familia de los Tiránidos (pitogué, tijereta etc). La mayor parte de su cuerpo es de color grís, con la excepción de las alas y la larga cola que son de color negruzco.

Se alimenta de insectos, que suele cazar realizando vuelos elásticos. En estos vuelos sale desde una rama, captura un insecto, y luego vuelve a la misma rama o cerca de esta. Caza generalmente desde las ramas más altas de los árboles o las matas, posando muchas veces en ramas libres de hojas para tener buena vista en sus alrededores. Ocasionalmente, también se alimenta bajando al suelo. Su costumbre de posarse erguida y expuesta la vuelve bastante fácil de ver. Su canto característico son dos notas ahuecadas, y se distingue con facilidad del de otras aves de la región. En Argentina es considerada “amenazada” por tener una distribución muy reducida. Se la puede ver en ambientes abiertos de selvas primarias, selvas secundarias, capueras y bordes de selva, principalmente entre mayo y agosto. 



Tangará cabeza celeste (Euphonia cyanocephala)

El tangará cabeza celeste es un vistoso y pequeño tangará. Esta hermosa ave es actualmente mucho más común en Argentina que las otras especies que integran el mismo tipo de migración.

Llegan a Misiones en abril o mayo y permanecen hasta septiembre u octubre cuando nuevamente retornan hacia el este para nidificar. Cuando llegan en otoño a Misiones, y cuando empiezan a volver en primavera hacia Brasil, sus bandos están compuestos casi solamente de ejemplares de la especie y en números grandes (entre 8-10 hasta 20 individuos). El resto del invierno aparece en bandas de varias especies y en números propios de 3 a 6 individuos. Es muy frecuente encontrarlo con el tangará bonito (Chlorophonia cyanea). La mejor manera de detectarlo es estar atento a su complejísimo y atropellado canto, que afortunadamente (para detectarla) también emite durante el invierno. Se alimenta de frutitos, especialmente los de color naranja de las ligas (Phorodendron spp.). En las zonas altas de las sierras de Brasil, quizás queden pocos frutos de ligas en invierno y en algunas áreas de cría ¡hasta nieva durante el invierno!, y puede ser por esto que el tangará cabeza celeste baje hacia el oeste a lugares donde las heladas son más tenues y hay frutos de liga para comer en la época fría.


Tesourinha (Phibalura flavirostris)

La Tesourinha es una especie amenazada y muy rara hoy en Argentina. Pertenece a la familia de los Cotíngidos como el pájaro campana (Procnias nudicollis). Su nombre proviene de la palabra en portugués para ‘tijera’, por su larga cola furcada. Se alimenta de frutitos e insectos.

En Argentina se puede ver, con mucha suerte, entre marzo y septiembre, especialmente en las sierras de Misiones, inclusive en los pueblos de Tobuna y San Pedro. Como la viudita coluda, se posa en ramas expuestas, su tamaño es mediano y su comportamiento es pasivo y resulta fácil de observar. Sin embargo, debido a sus bajos números actuales es extremadamente difícil de encontrar.

El naturalista W. H. Partridge colectó una serie de 12 individuos en tan solo un mes, entre febrero y marzo de 1952, y consideró al Tesorito como “abundante” en aquel momento, pero nunca más colectó a esta especie (a pesar de continuar casi 10 años más trabajando en Misiones). Desde ese momento solo hay un registro documentados en Misiones, en el Parque Provincial Peninsula donde se obtuvo una fotografia de un individuo, y varios registros visuales. Es muy probable que las observaciones de Partridge hayan coincidido, en 1952, con el arribo de grupos migratorios que alcanzaran en ese momento el área por él estudiada. Es también posible que por aquellos años los números de tesourinhas que llegaban a Misiones eran mucho mayores a los que hoy llegan a Argentina y por lo tanto le haya parecido abundante. Nosotros hemos observado grupos de hasta nueve ejemplares hacia fines del verano, momento en que la especie estaría llegando desde el Brasil. Este hermoso pájaro es muy silencioso, lo que dificulta su detección auditiva e impide obtener registros de grabaciones de audio.  

Equipo de investigación: Alejandro Bodrati, Nacho Areta