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Loro Vinoso


El loro vinoso (Amazona vinacea) es una de las aves más amenazadas de la Argentina. Quedan alrededor de 300 individuos en la Argentina, 94% de ellos en la zona rural entre San Pedro y Santa Rosa. Dependen de huecos para anidar en los árboles grandes en las chacras, pero eso los expone a la captura de sus pichones. Con campañas educativas hemos reducido la tasa de captura pero el loro vinoso es muy vulnerable a la pérdida de sitios para anidar, y la competencia para estos sitios con otros animales. Ayudamos a los colonos a restaurar su hábitat y motivamos a los alumnos y docentes a evitar el mascotismo y proteger los árboles con nidos potenciales.

Foto: M. Lammertink


Situación en la Argentina

El loro vinoso es endémico de la selva Atlántica. En la Argentina, se distribuía históricamente en toda la provincia de Misiones. En 1920 todavía existían bandadas de miles en el sur de la provincia, donde hoy está extinto. 

Hoy, este loro se ha desaparecido de casi todo su rango de distribución en Argentina, subsistiendo solo tres poblaciones remanentes. La mayor población se estima en 250 individuos, que habitan la zona rural entre San Pedro y Santa Rosa. Las otras dos poblaciones están en Gramado, al norte de Bernardo de Irigoyen, y Campo Viera, las dos con poblaciones muy reducidas (estimadas en 20 individuos). 

 

Amenazas

En los últimos 80 años la población de loro vinoso ha declinando dramaticamente, al parecer debido a la pérdida de hábitat, la caza por considerarlo plaga y la captura de pichones para tenerlos como mascotas. Como resultado, esta especie se encuentra entre las más amenazadas de la Argentina y su categoría nacional es "En Peligro Crítico", siendo esta la de mayor riesgo para una especie.

En la actualidad la población de loro vinoso quedó restringida mayormente a lugares antropizados, en sectores agrícolas, en chacras donde existen parches reducidos de selva,  y en poblados como San Pedro y Tobuna. El loro vinoso usa estos lugares para alimentarse, nidificar y pernoctar.

Esto es problemático porque el loro es preciado como mascota. Los nidos cerca de chacras y poblados son descubiertos y se vuelven vulnerables al saqueo de sus pichones.

El reemplazo de los remanentes de selva por cultivos anuales, y la cosecha de los árboles de mayor porte, disminuyen la cantidad de huecos donde los loros puede instalar nidos. Muchas veces encontramos nidos de loro vinoso en huecos en muy mal estado donde sus huevos se inundan durante fuertes lluvias, o son comidos por predadores. Hemos comprobado que otros animales, como el tucán pico verde (Ramphastos dicolorus) o la comadreja overa (Didelphis albiventris) frecuentemente predan los huevos o pichones de loro vinoso, y luego ocupan el hueco como nido o dormidero.

En este momento, las principales amenazas a la población de loro vinoso serían el mascotismo, el fracaso reproductivo, y la destrucción de sitios de nidificación.

Desafortunadamente el loro vinoso no está protegido efectivamente por ninguna reserva o parque en Argentina. Solo usa dos pequeños parques - el Parque Provincial de la Araucaria (99 ha de selva degradada) y el Parque Provincial Cruce Caballero (600 ha de selva en muy buen estado de conservación pero usado por pocos loros vinosos). No existen poblaciones en los grandes bloques de selva que se conservan en Argentina: la Reserva de la Biosfera Yaboty, Parque Provincial Urugua-i y Parque Nacional Iguazú.

Como resultado de nuestra investigación, BirdLife International (ente encargado de evaluar las especies y su grado de amenaza) elevó el loro vinoso desde la categoria de "Vulnerable" a "En Peligro", lo que centra mayor atención sobre su situación de conservación. 

   

Conservación

Tobuna, Capital del Loro Vinoso

En 2007, gracias a la gestión realizada por la Escuela de Frontera 613 de Tobuna, con el apoyo de nuestro proyecto y los guardaparques provinciales, la Municipalidad de San Pedro declaró al Paraje Tobuna “Sitio de Interés” para la conservación del loro vinoso.


Desde 2003, estamos realizando esfuerzos para la conservación del loro vinoso, mediante la investigación, educación y gestión. Para monitorear la población de loro vinoso, realizamos conteos simultaneós en la época de congregación de bandadas entre marzo y abril. Estimamos la población de Argentina en 300 individuos, manteniéndose relativamente estable entre 2005 y 2011. Desde 2006 estudiamos la biología reproductiva del loro vinoso. De septiembre a diciembre, buscamos y monitoreamos los nidos para describir el comportamiento de las parejas en sus nidos, el éxito reproductivo y el requerimiento de huecos. El loro vinoso es una de las estrellas de nuestro programa educativo en las escuelas rurales. A través de juegos y títeres, los chicos aprenden que para ayudar a los loros a evitar la extinción, hay que cuidarlos en libertad. 

En el transcurso de los diez años del proyecto, se ha logrado que muchos pobladores participen en la investigación en el campo, la restauración de hábitat, y la difusión de la problemática del loro.

La conservación del loro vinoso, como la de otras especies que habitan la zona rural entre San Pedro, Tobuna y Santa Rosa, depende de las acciones multidisciplinarias. Es importante, por lo tanto, que los diferentes niveles de gobierno (local, provincial, y nacional) trabajan junto con las ONGs, el INTA (Instituto Nacional Técnico Agrícola) y pobladores locales.

Para revertir la deforestación de las chacras entre San Pedro y Santa Rosa, el gobierno debe brindar asesoramiento técnico en el uso de suelo, diversificación de productos en la chacra, y estudios de mercado para los productos. Debe promover y financiar emprendimientos que impliquen un uso sustentable de los recursos, e incentivar al pequeño o mediano productor a aventurarse a nuevos horizontes productivos, para que la economía de la chacra se restaure y se disminuya el mal uso de los recursos naturales e infracciones de leyes. Por ejemplo, se debería ofrecer incentivación financiera para los productores que mantienen selva en sus chacras, y los que plantan árboles nativos en tierras actualmente desmontados. Por último, los organismos con competencia deben fiscalizar de forma adecuada y contribuir en la educación a propietarios de chacras. 


Equipo de investigación: Kristina Cockle, Alejandro Bodrati, Nestor Fariña, José Segovia

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