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Carayá Pytá

El caraya pyta (Alouatta guariba) es un primate que habita la Selva Atlántica de Brasil y Argentina. Ingrid Holzmann está estudiando estos monos desde 2004. Pesan entre 5-7 kg y su pelaje es de un color rojizo bien intenso en los machos adultos y de un marrón rojizo más tenue en las hembras.

La característica más llamativa de estos monos son sus poderosas y fuertes vocalizaciones que pueden ser oídas nítidamente hasta 1 km de distancia. Los machos vocalizan enérgicamente para defender su territorio y a las hembras de su grupo, de otros machos de grupos vecinos.

Son animales de carácter muy tranquilo y extremadamente pasivos. Este comportamiento se debe en gran parte a su dieta, la cuál se compone principalmente de alimentos bajos en calorías como las hojas, por lo que deben descansar muchas horas en el día para digerirlas.

Viven en grupos entre 6-11 individuos y su estructura social es variable pero generalmente está compuesta por uno o dos machos adultos y varias hembras adultas y sus crías. Los nacimientos en esta especie ocurren a lo largo de todo el año, sin una estacionalidad marcada y las hembras dan a luz a una sola cría por vez que es amamantada hasta los 6 meses apróximadamente. Al llegar a la madurez sexual (edad de 3 años y medio en las hembras y 5 años en los machos) individuos de ambos sexos, migran del grupo en el que nacieron e ingresan a un nuevo grupo. Esta transición suele ser muchas veces crítica ya que, no solo deben buscar un grupo nuevo al que ingresar (explorando zonas desconocidas) sino que deben ser aceptados por los integrantes del nuevo grupo. El período de aceptación puede ser largo y difícil, durante el cual los individuos recién llegados permanecen periféricos al grupo y con poco acceso a los recursos alimenticios. Una vez integrados, permanecen allí el resto de su vida.


Dónde vive

El caraya pyta es muy selectivo en cuánto a dónde puede vivir, y solo vive en la Selva Atlántica. En Argentina, solo en Misiones encontramos grupos estables de caraya pyta. Dentro de la provincia su distribución es, en gran parte, desconocida. En 2007, pocas áreas protegidas contaban con su presencia: los parques provinciales “Cruce Caballero”, “El Piñalito” y “Caá Yarí”. En 2008, luego de la epidemia de fiebre amarilla, su distribución original se redujo aún más.  


Amenazas

Deforestación. El ambiente en el que vive el caraya pyta se está reduciendo cada día más. La deforestación y la fragmentación de la selva están destruyendo los árboles que los monos utilizan para alimentarse y descansar. Cuando los árboles son derribados se impiden los movimientos naturales de los grupos de monos por el monte. Los individuos que deben migrar de su grupo natal a otro nuevo grupo muchas veces ven interrumpidas sus rutas de acceso. Algunas veces deben bajar al suelo para superar ésta dificultad y ahí son víctimas de predadores (como el puma, el yaguareté, el hurón mayor, etc.). Esta situación se ve agravada cuando los monos se encuentran en zonas cercanas a alguna población humana, en donde muchas veces son víctimas de los perros domésticos y del hombre.

Mascotismo. Muchas veces los monos son atrapados para tener en las casas como mascota. La mayoría de las veces para conseguir una cría de caraya pyta, matan a su madre. Luego, al estar encerrados en una jaula, aislados de su entorno y de su grupo social, y al no ser alimentados correctamente, suelen morir por trastornos digestivos severos.

Caza. A veces el caraya pyta es cazado como alimento.

Fiebre Amarilla. Como si todo esto fuera poco, el caraya pyta (al igual que otras especies de monos de América) es muy sensible al virus de la fiebre amarilla. Este virus es originario de Africa y llegó a América hace muchos años a través del comercio de esclavos. Los monos americanos no están adaptados para sobrevivir esta enfermedad y la mortandad es muy alta durante las epidemias. Las poblaciones de caraya pyta quedan diezmadas luego de una epidemia y tardan muchos años en recuperarse.

Todos estos factores operando al mismo tiempo (destrucción del hábitat, mascotismo, caza y la susceptibilidad a la fiebre amarilla) generan un cuadro crítico para la supervivencia del caraya pyta, reduciendo cada vez más sus poblaciones.


Conservación

A través de la educación ambiental, apuntamos a eliminar la caza y mascotismo del caraya pyta en Misiones, y generar un compromiso con los remanentes de selva donde el mono aún sobrevive. El mono fue la estrella de una de nuestras obras de títeres, y tratamos su problemática con varios juegos y actividades para los niños, como también en folletos.

Es necesario promover y apoyar proyectos de investigación a largo plazo para comprender mejor la biología de esta especie, su comportamiento y su relación con la selva.

Es importante evaluar el impacto de la epidemia de fiebre amarilla sobre la población del caraya pyta en la Argentina. Para esto, debemos como primer paso saber dónde han quedado grupos sobrevivientes y poder estimar el tamaño de la población remanente. Para realizar ésta tarea, es crucial la información que brinde la gente que habita las zonas rurales, en contacto más estrecho con el monte. Cualquier indicio de presencia del caraya pyta es ahora, más que nunca, fundamental. Una vez obtenida está información básica, debemos monitorear a la población existente durante varios años para poder seguir de cerca el proceso de recuperación natural de la especie. Para que el caraya pyta se recupere de ésta epidemia debemos garantizarle una extención de su ambiente suficientemente grande y en buen estado de conservación, capaz de contener varios grupos estables de monos.

Para lograr una extención de selva suficiente para los caraya pyta, es necesario revertir la deforestación de las chacras entre San Pedro y Piñalito. Para lograr esto, el gobierno debe brindar asesoramiento técnico en el uso de suelo, diversificación de productos en la chacra, y estudios de mercado para los productos. Debe promover y financiar emprendimientos que impliquen un uso sustentable de los recursos, e incentivar al pequeño o mediano productor a aventurarse a nuevos horizontes productivos, para que la economía de la chacra se restaure y se disminuya el mal uso de los recursos naturales e infracciones de leyes. Por ejemplo, se debería ofrecer importante incentivación financiera para los productores que mantienen selva en sus chacras, y los que plantan árboles nativos en tierras actualmente desmontados. Por último, los organismos con competencia deben fiscalizar las leyes de forma adecuada y contribuir en la educación a propietarios de chacras.